Hechizados por Arístides, el primer coleccionista

El “Desván de un anticuario” de Arturo Michelena es la pieza del mes de junio en el Museo de la Fundación John Boulton

 

desvan(1)La colección de la Fundación John Boulton comienza con Arístides Rojas, que nació y murió en Caracas (1826 – 1894). Fue naturalista, médico, filósofo, historiador y periodista. Su padre había fundado en Caracas el “Almacén Rojas” (librería y centro editorial), donde se reunían los intelectuales más reconocidos de ese período, lo que permitió a Arístides codearse con las mentalidades más avanzadas de su época. Estudió Filosofía y Medicina en la Universidad Central de Venezuela, e hizo sus prácticas rurales en el Estado Trujillo. Una vez de regreso a Caracas, a la muerte de su padre, se encarga con su hermano de la editorial “Rojas Hermanos”, publicando una serie de estudios sobre las ciencias de la naturaleza.

Viaja al exterior para seguir sus estudios; en París se especializa en el campo de las ciencias naturales y medicina. A partir de allí conjuga sus intereses científicos con la literatura. Sus investigaciones abarcan temas como la botánica, la sismología, la geografía, la bibliografía…

Se casó con Emilia Ugarte, de quien enviudó al año de matrimonio. Se dedicó a coleccionar libros, obras de arte, antigüedades, numismática, heráldica, objetos indígenas, orquídeas… Hace excursiones en su papel de naturalista por los alrededores de Caracas. Estudia la cultura y las lenguas indígenas. Dirigió, desde 1875 a 1882, el “Almanaque para Todos” de la empresa Rojas Hermanos, conocido como el “Almanaque de los Hermanos Rojas”. Fue llamado “Espíritu de curiosidad universal” y el “Primer coleccionista venezolano”.

El cuadro Desván de un Anticuario, de Arturo Michelena (1863-1898), fue pintado en 1893. Es un oleo sobre tela que representa a ese primer coleccionista venezolano en actitud de acuciosa observación de una pieza, en su gabinete y rodeado por sus muy queridos objetos. Se trata de la pieza central de la Sala Arístides Rojas del Museo de la Fundación John Boulton, en la que se reúne y dispone una selección de la colección de objetos del cronista caraqueño, integrada por piezas artísticas y etnográficas.

Coleccionar es reunir (conseguir, agrupar, organizar) bienes u objetos, respetando ciertos criterios de selección y categorías, que pueden también enfatizar lo curioso y lo original. El coleccionista se dedica a presentar esos objetos con mejor visión.

En una colección, los objetos se valorizan al estar juntos, al pertenecer a la colección, y también en la medida en que se van haciendo escasos. Además, el coleccionista hace un trabajo muy duro para reunir información sobre los objetos y su contexto y disfruta incrementando y perfeccionando su colección; en ello influye la necesidad de hacerlo y el enorme placer que siente haciéndolo.

Una colección puede ser muy amplia (una colección genérica de llaveros, por ejemplo); o puede centrarse en un aspecto particular (una colección de tallas de madera, o de cuadros de un determinado autor…). Hay infinitas posibilidades para construir colecciones. Un Museo es una colección o una suma de colecciones que se abren al público para propiciar diferentes lecturas e interpretaciones.

Un coleccionista puede completar una colección. De hecho, los “completistas” se proponen completar sus colecciones, pero hay colecciones que no se terminan en una vida; a veces se hereda y se continúa una colección. Hay colecciones que se incrementan de generación en generación; eso fue lo que pasó con las colecciones de la familia Boulton, exhibidas para conocimiento y disfrute del público en el Museo de la Fundación John Boulton.

Cuando observamos a Arístides Rojas en el “Desván de un Anticuario”, participamos de la curiosidad, de la sabiduría y del anhelo de preservar para los que vienen… deseos que incendiaron el alma inquieta del iniciador de esa colección.

 

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